te quiero
Un dolor está desgarrando mi interior
como una pala hundiéndose por el labrador en el suelo,
haciendo un agujero profundo
donde se pierden todas mis ilusiones.
La inmensa e infinita oscuridad
se va apoderando de mí desde el fondo de mi alma,
como un agujero negro que absorbe planetas y galaxias
contra quien nadie ni nada puede escapar.
Los sonidos celestiales que mis oídos antes escuchaban
se han convertido en música fúnebre
que atormentan mi ser día tras día,
y me hacen morir noche tras noche.
Mi vista ya no es capaz de apreciar
las maravillas repartidas por el mundo,
ahora sólo ve dolor y sufrimiento en todas partes
porque todo mi ser es dolor y sufrimiento.
En un rincón oscuro, aislado del mundo
han ido a parar mis sueños, que ya no volverán,
en un rincón oscuro, aislado del mundo
está mi alma, esperando a ser rescatada.
Las golondrinas que antes aprendían nombres de enamorados
se han convertido en cuervos que devoran mi interior,
¡Que cruel es el destino, que del amor hace odio
y de animales celestiales hace bestias infernales!
Unas últimas palabras me gustaría gritar a los cuatro vientos, como un pirata libre navegando por los siete mares,
lejos de las ataduras de la sociedad y pleno de libertad
mas mi boca se ha quedado muda y mi corazón no para de llorar.
Esas últimas bocanadas de aire que me quedaban
me las robó el destino cruelmente en mis últimos momentos de vida, per en mi pensamiento perdurarás eternamente, y en la nada retumbarán mis palabras por siempre jamás.
Ahora me arrepiento de lo que no hice y pude haber hecho,
¡cómo me gustaría una segunda oportunidad en la vida y en la muerte!, pero mi existencia acabó aquel día en que te vi y no te dije nada, y ahora, por cobardía, cumplo mi castigo por toda la eternidad.
Los que fueron felices en vida y ahora los son
también en la muerte, se ríen de mí, de mi desdicha,
pero me queda el recuerdo de tu belleza y de lo que imaginé,
y con eso me consuelo mientras mis lágrimas riegan los campos del mundo.
Sé que jamás volveré a verte, que el destino te depara
algo mucho mejor a lo que me espera a mí en este callejón sin salida lleno de dolor, de sufrimiento, de lágrimas,
de donde no puedo escapar por mucho ganas con que lo intente.
Pero pese a todo aún me queda una gota de felicidad
recordando nuestro último momento juntos,
aquel momento en el que me besaste en la mejilla,
aquel momento que desperdicié para decirte te quiero