Dulce sueño
Allí estaba el, sentado, recargado en una banca frente al mar, mirando fijamente el ocaso.
Contemplando como las nubes se iban coloreando en tonos hermosos, adornando el cielo de tal manera, que al estar allí, se evocaba una sensación de infinita paz.
Yo lo observaba escondida detrás de una palmera y veía que apenas la brisa tocaba sus cabellos negros, los hacia bailar de una forma muy curiosa.
Sus labios, eran tan perfectos, de una textura tan suave, de una apariencia tan dulce y delicada, también se podía leer en ellos la sinceridad de sus palabras.
Su sonrisa iluminaba como los rayos del sol y con el contexto de aquel paisaje, era sencillamente encantadora.
Pero lo que mas me llamo la atención fueron sus ojos, sus hermosos ojos, eran tan grandes y profundos, como dos inmensas lagunas y yo me perdí en su mirada, me sumergí tanto en sus ojos que podía ver sus mas grandes anhelos, sueños e ilusiones. Me encontraba tan fascinada que perdí totalmente la noción del tiempo, incluso por un instante fuimos una sola persona.
Me quede reflexionando un momento y pensé:
“Aquel joven se ha adueñado de mis sentidos, se ha robado mis sentidos, por que el siempre esta en ellos, mi corazón le pertenece y yo solo podía conformarme con observarlo, mirar sus cautivadores ojos”
Sentí tantas cosas, como la impotencia de no poder sentirlo, de tocarlo, de saber que es real, de acariciar sus cabellos.
Solamente podía desear ser aquella brisa, ser el viento, para acariciar su rostro y besar tímidamente sus labios. Yo deseaba que mis pensamientos fueran llevados por el viento hacia sus oídos.
Entonces todo lo entendí de pronto, me cayo ese pensamiento como un rayo, todo se detuvo, en ese momento éramos solamente el y yo.
Fue ahí cuando me di cuenta de algo que ya sabia:
“Siempre había estado enamorada perdidamente enamorada de el”
Fue cuando descubrí que el era ese dulce presentimiento, era lo que mi amor invento desde siempre, lo que soñaba, mi media naranja, mi complemento, mi príncipe azul.
De pronto sentí un golpe en el pecho, algo que ardía dentro de mi, cuando baje la mirada, sonreí, mire que era una flecha y en ese instante entendí que había flechado cupido.
El amor por fin había llegado a mi vida.
Aunque yo soy pequeña pude comprender esa extraña pero emocionante sensación: El ya era parte de mi y yo ya era parte de el.
Encontré en mis pensamientos una débil voz que siempre había escuchado, pero esta vez gritaba, pues ya no podía callárselo:
“Lo amo”
(este poema esta dedicado al amor de mi vida..te amo danyy!!DiY=)♥