Cuando calle mi voz
espero que mis versos sigan hablando por mí.
No deseo morir dejando en el vacío la huella del silencio.
Quiero seguir cantando a la natura
y embriagarme desde donde esté
con el ritmo y la cadencia de la rima sonora
que me inspiró en mis horas volcánicas, febriles,
en mis momentos íntimos preñados de luces y colores.
Cuando calle mi voz, aspiro que la infancia me recuerde,
que me vea en el girar del trompo, el ruido de la zaranda,
o prendida en la cola de un cometa
reviviendo el amor por la patria y sus tradiciones.
Cuando calle mi voz, quiero que no se opaque su sonido,
que siga plasmada en la justificación de mis acciones y logros,
que cabalgue en el espacio,
pululando la alegría de tiempos idos!.
Póesía reflexiva
Trina Leé de Hidalgo
Araure, Portuguesa, Venezuela.
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